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martes, 7 de octubre de 2014

Carta de un rugbier a Cristiano

Esta claro que en el fútbol hay grandes atletas y mejores personas como en cualquier deporte de elite, pero tenemos que tener cuidado con los modelos de excelencia y con los valores que debemos inculcar en nuestros hijos...
Esta carta me ha hecho pensar en ello y espero que a ti también:

Estimado Cristiano: 
Te escribo esta carta en calidad de jugador de rugby. El pasado miércoles realizaste, a mi parecer, unas desafortunadas declaraciones al advertir tras la conclusión de un partido, “que en lugar de fútbol parecía rugby" porque un rival te dio una patada por detrás sin posibilidad de jugar al balón. Quería aclararte que en el rugby está terminantemente prohibido patear a un rival y que cualquier tipo de agresión está sancionada con la expulsión directa. También te diría que el jugador expulsado, además de ser sancionado por su club y por el comité reglamentario, pide disculpas en el vestuario a sus compañeros al finalizar el encuentro por dejarlos en inferioridad e hipotecar el trabajo de toda la semana. Para nosotros los partidos se juegan entre semana (en los entrenamientos) y el fin de semana se posan los ensayos.
El rugby es un deporte de contacto, duro y agresivo, pero nunca violento. En el rugby existen unos códigos de conducta honorable que todos respetamos escrupulosamente, por lo quenunca verás a un jugador de rugby simular una falta o una agresión. Se suele decir que la única mentira que está permitida a un jugador de rugby es la que se dice al médico para seguir en el campo. Este fin de semana un jugador recibió un golpe en la cara, le partieron el pómulo y siguió jugando durante una hora para que su equipo no quedase en inferioridad. 
Habrás visto que nuestras camisetas llevan dorsales, que indican la posición en el campo, pero no el nombre, porque no es importante quien vista esa camiseta. Lo importante es que quien la vista “haga su trabajo, sólo su trabajo, pero todo su trabajo”. Por eso cuando anotamos un ensayo nadie lo celebra señalando su nombre, lo festejamos con los compañeros, los culpables de que el balón nos llegue siempre en las mejores condiciones. Por eso no entregamos Balones de Oro ni tenemos pichichis. Además nos dirigimos al árbitro llamándole “señor”, sólo hablan con él los capitanes y nunca le culpamos de la derrota porque somos conscientes de que nos equivocamos más veces que ellos. 
Te diré que en el rugby impera la continuidad, que la filosofía de juego incide en que la pelota siempre esté viva. Por eso cuando ves un placaje, el placador suelta al placado al caer y el placado deja la pelota en el suelo para liberarla. En el rugby la pelota siempre tiene que estar en juego para que al final del partido se cumpla el primer mandamiento de nuestro deporte: siempre gana el mejor. Se persigue severamente el  anti-juego y se castiga con ejemplaridad, por lo quenunca verás jugadores de rugby perdiendo tiempo o simulando lesiones. De hecho, existe la figura del cambio de sangre, porque el lesionado, una vez atendido, vuelve al campo por muy aparatosa que sea la herida, para seguir ayudando a sus compañeros. 
En el rugby el rival es adversario en el campo y compañero fuera de él. Nunca enemigoporque tenemos en común una pasión y un código de conducta que respetamos más allá del campo. De ahí que en el rugby hagamos pasillo al rival, ganemos o perdamos, y compartamos unas cervezas en el tercer tiempo después de dejarnos la piel en el campo. Por todo esto, Cristiano creo que tu declaración fue desafortunada, entiendo que por desconocimiento de nuestro deporte. Desde aquí te invito a acudir a un partido de rugby dónde y cuándo quieras. Serás siempre bienvenido, tú y cualquiera. Y, por supuesto, estás invitado a disfrutar con nosotros de unas cervezas en el tercer tiempo. Sin más, salud y rugby.
https://es.eurosport.yahoo.com/blogs/patada-a-seguir/carta-de-un-rugbier-a-cristiano-223841623.html

martes, 6 de diciembre de 2011

Un testimonio emocionante


Una de las cosas útiles que ofrecen las redes sociales es la capacidad de conectar a antiguos compañeros de colegio, instituto, universidad…que tras muchos años se han perdido la pista, pero que en ellos permanece intacto un fuerte vínculo que les unió en una de esas etapas tempranas que contribuyen a forjar una parte muy importante de sus vidas.

Voy a transcribir literalmente, salvo los nombres que puedan revelar a sus protagonistas, el mensaje que “colgó” en una red social uno de esos antiguos alumnos que se reencontró con viejos compañeros y entrañables recuerdos.

La autenticidad y franqueza de sus palabras es emocionante y un ejemplo de humildad, que es la condición sine qua non para poner siempre las cosas en su sitio:

“Me imagino, que cuando dices que en mi promoción hubo hasta gente que estuvo en la cárcel, lo dices por mí. Si yo fui el típico rebelde, al que al final expulsaron, nunca aprobaba en el colegio, de ahí pasé al instituto, me encantó estar con tías en la clase, aprobaba porque me daba vergüenza catear delante de las tías…cosas de la juventud.

Hablar del colegio es difícil… depende de la época, mis sobrinos han estado después y hasta dejan fumar, me cuentan que Don Pedro lee el ABC !que cosas con lo rojo que era! al final resulta que algo de razón si tenía. También recuerdo a Don Manuel, pensaba que era demasiado duro, no me llevaba muy bien con él, pero me demostró mucho, yo no hubiera ido nunca a visitarlo a la cárcel a él, pero él no es rencoroso… él es bueno y un día estaba en el talego me llaman a locutorio y era él, Don Manuel, jamás lo olvidaré todas las noches rezo por él.

P.D. cuando joven más de una vez pensé en quemar el colegio, si tuviera un hijo y pudiera…lo llevaría a mi colegio, eso es lo que creo hoy”